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Los deportes acuáticos favorecen la resistencia física, fortalecen los músculos, mejoran la circulación y promueven nuestras capacidades cardiorrespiratorias.
Los beneficios de practicar deporte moderado a diario son por todos conocidos. Cualquier profesional sanitario nos recomendará abandonar la vida sedentaria y realizar algún tipo de actividad física.
El agua, por su parte, supone el 30% de los componentes de la piel, motivo principal por el que una piel deshidratada es menos elástica, menos tersa y tiene mermadas sus funciones como barrera natural; favoreciendo la aparición de enfermedades cutáneas.
Los beneficios del deporte moderado, pero diario, los notamos en nuestra salud cardiovascular, pues ayuda al corazón a bombear sangre con menor esfuerzo, mejora la movilidad de músculos y arterias, y refuerza nuestro descanso.
Todas estas ventajas, se traducen en una reducción de las posibilidades de sufrir enfermedades como: alzhéimer, artritis, ansiedad, cáncer, colesterol , depresión, estrés, enfermedades cardíacas, enfermedades oculares, fibromialgia, gripe, hipertensión, obesidad, osteoporosis o resfriados.
Examinando los estímulos que despierta el agua sobre nuestra piel, encontramos que:
El agua fría:
El agua a distintas temperaturas:
Una vez analizados estos dos elementos individualmente, es interesante descubrir qué beneficios aportan al organismo los denominados ‘deportes acuáticos’:
El agua rebaja el peso corporal hasta un 90%, aumentando la capacidad de moverse con comodidad y agilidad.
Este hecho minimiza el riego de padecer estrés y lesiones en huesos, músculos y articulaciones.
La presión que ejerce el agua sobre el cuerpo favorece un flujo sanguíneo adecuado, disminuyendo la frecuencia cardíaca en reposo.
Entrenar dentro del agua supone un drenaje corporal que estimula la circulación, disminuye la retención de líquidos y elimina la celulitis.
El agua, al ser un elemento más denso, obliga a nuestro cuerpo a utilizar más energía muscular para moverse en su interior, asegurándonos un entrenamiento completo, previniendo lesiones musculares por sobrecarga, favoreciendo un mayor consumo de calorías y acelerando la tonificación muscular.
Practicar deportes acuáticos es viable a cualquier edad y no exige saber nadar, pues para muchos deportes acuáticos es necesario llegar con los pies al suelo.
Al practicar cualquier deporte acuático secretamos hormonas de la felicidad (endorfinas), que nos hacen sentir bien y nos ayudan a mantener una actitud positiva.
Podemos practicar deportes acuáticos solos o en compañía. Sea como fuere, los deportes acuáticos son de gran utilidad terapéutica para personas con: artritis, artrosis, diabetes, enfermedades cardíacas, fibromialgia, lesiones articulares, osteoporosis, problemas de equilibrio o síntomas de posmenopausia.
Los deportes acuáticos son una elección ideal para embarazadas y bebés en gestación, para fortalecer los lazos familiares entre padres e hijos en situación de discapacidad, para mejorar las discapacidades de adultos mayores y para mejorar enfermedades de salud mental como ansiedad, depresión o estrés.